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La tranquilidad de una operación seria
| Una vez más queda demostrado el
beneficio del trabajo de un profesional formal:se impide la estafa
gracias a que el agente inmobiliario conserva la documenración
de las operaciones a su cargo. |
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Siguen perpetrándose las estafas
en el medio inmobiliario sin que nadie torne la iniciativa
de hacer algo para evitarlas. Esta inación de carta
blanca protege con un manto de impunidad a quienes se
sienten en su garbanzal porque nadie les pone el cascabel.
La sociedad civil y el Estado son los responsables de
esta clase de desaguisados. La sociedad civil representa
por los agentes inmobiliarios y el Estado por las fuerzas
tutelares tienen la ineludible obligación de defender
a los propietarios de los inmuebles. Decimos los
agentes inmobiliarios porque son ellos los que están
llamados a prestar garantías de trabajo y servicio
a los propietarios de los inmuebles, puesto que si estuvieran
unidos en una entidad que les permitiera ser interlocutores
válidos por el nivel de profesionalismo con el
que desarrollan sus actividades podrían estar en
condiciones de decir: "los propietarios seguirán
corriendo riesgos innecesarios en la medida de que no
utilicen los servicios profesionales de agentes serios
y responsables, debidamente respaldados por una asociación
cuyo prestigio se empine en la sociedad civil como defensora
de los intereses tanto de los compradores e inquilinos".
Recientemente se nos refirió un intento de estafa
que no se concretó: el cobro de una suma de dinero
entregada como adelanto en 1997, pero que fuera devuelta
por los propietarios, en su oportunidad y mediante la
documentación legal correspondiente, al frustarse
la operación. Incluso, se pretendió efectuar
mediante el reclamo con carta notarial y la asesoria legal
de un mal abogado.
Este caso se desbarató fácilmente con la
documentación guardada ordenadamente por
la empresa inmobiliaria encargada entonces de la operación
de corretaje. Ello naturalmente, nos permite a los
antiguos propietarios desenmascarar el esbozo de una estafa
y dormir tranquilos. El hecho delictuoso, lametablemente,
tiene el agravante de haber sido "asesorado" y por este
solo hecho, no debería tener la posibilidad de
ejercer tan noble profesión. Una vez más
se comprueba la bondad de trabajar con agentes inmobiliarios
formales y serios que tuvieron el cuidado de archivar
la documentación y que, naturalmente permite ahora
a los antiguos propietarios dormir tranquilos. Tener
cuidado y utilizar los servicios profesionales adecuados
no hace daño. El no hacerlo puede acarrear muchos
sinsabores.
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