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Artículo # 01  
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La tranquilidad de una operación seria

Una vez más queda demostrado el beneficio del trabajo de un profesional formal:se impide la estafa gracias a que el agente inmobiliario conserva la documenración de las operaciones a su cargo.

Siguen perpetrándose las estafas en el medio inmobiliario sin que nadie torne la iniciativa de hacer algo para evitarlas. Esta inación de carta blanca protege con un manto de impunidad a quienes se sienten en su garbanzal porque nadie les pone el cascabel. La sociedad civil y el Estado son los responsables de esta clase de desaguisados. La sociedad civil representa por los agentes inmobiliarios y el Estado por las fuerzas tutelares tienen la ineludible obligación de defender a los propietarios de los inmuebles. Decimos los agentes inmobiliarios porque son ellos los que están llamados a prestar garantías de trabajo y servicio a los propietarios de los inmuebles, puesto que si estuvieran unidos en una entidad que les permitiera ser interlocutores válidos por el nivel de profesionalismo con el que desarrollan sus actividades podrían estar en condiciones de decir: "los propietarios seguirán corriendo riesgos innecesarios en la medida de que no utilicen los servicios profesionales de agentes serios y responsables, debidamente respaldados por una asociación cuyo prestigio se empine en la sociedad civil como defensora de los intereses tanto de los compradores e inquilinos".

Recientemente se nos refirió un intento de estafa que no se concretó: el cobro de una suma de dinero entregada como adelanto en 1997, pero que fuera devuelta por los propietarios, en su oportunidad y mediante la documentación legal correspondiente, al frustarse la operación. Incluso, se pretendió efectuar mediante el reclamo con carta notarial y la asesoria legal de un mal abogado.

Este caso se desbarató fácilmente con la documentación guardada ordenadamente  por la empresa inmobiliaria encargada entonces de la operación de corretaje. Ello naturalmente,  nos permite a los antiguos propietarios desenmascarar el esbozo de una estafa y dormir tranquilos. El hecho delictuoso, lametablemente, tiene el agravante de haber sido "asesorado" y por este solo hecho, no debería tener la posibilidad de ejercer tan noble profesión. Una vez más se comprueba la bondad de trabajar con agentes inmobiliarios formales y serios que tuvieron el cuidado de archivar la documentación y que, naturalmente permite ahora a los antiguos propietarios dormir tranquilos. Tener cuidado y utilizar los servicios profesionales adecuados no hace daño. El no hacerlo puede acarrear muchos sinsabores. 


 

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