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Costos y secretos para mantener un jardín
| Los
jardines suelen ser uno de los principales requisitos para aquellos
que gustan de las áreas verdes pero sin salir de casa. Lo que no
se sabe a ciencia cierta es qué tánto cuesta mantenerlos.
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PARTE I
El Cesped
El césped en diferentes climas
Queda claro que el cuidado y los costos
de mantenimiento del césped dependen de muchos
factores, entre los cuales destacan los geográficos
(que devienen en climáticos) y las propias ofertas
locales de servicios de jardinería. Cabe destacar
que los factores climáticos nos obligan a informarnos
de los grados de adaptibilidad de las diferentes variedades
de césped y por ende nos guían hacia la
correcta elección de la misma. De todas formas
podemos darnos una idea de las varianzas que existen en
todo nuestro territorio y de la gama de posibilidades
que nos ofrecen.
Preparar el césped para el invierno
El invierno es una estación muy dura para las
plantas y para el césped. Por ello, el otoño es la estación ideal
para que el buen jardinero lleve a cabo una serie de operaciones de
acondicionamiento. Estas tareas harán posible que la vegetación sobreviva
al viento, a la lluvia, a la nieve y a las bajas temperaturas, de
forma que vuelvan a brotar de nuevo con vigor y belleza la primavera
siguiente. A lo largo del invierno, el césped, al igual que el resto
de la flora, permanece vegetando. El mes de octubre es el más adecuado
para prepararlo de cara al invierno. Con este fin se realizarán los
siguientes trabajos: siega, abono, aireado y drenaje de la tierra
y, por último, replantado.
Segar el césped
Durante los primeros días de octubre se llevará
a cabo la última poda del césped. Se ha de procurar no cortar en exceso
para evitar que éste sufra. Segarlo demasiado puede debilitarlo y
ayudar a que crezcan el musgo y las malas hierbas. La temperatura
media y la humedad característica de esta estación propiciarán que
brote. Es muy importante quitar las hojas que hayan caído de otros
árboles y flores. Si el césped es fino se debe segar cada dos o tres
días, si es medio a intervalos de tres y cinco días. Y si es de otra
clase, al menos una vez a la semana. Una vez se haya cortado, hay
que retirar los restos con la ayuda de un rastrillo. También hay que
prestar atención a la dirección en la que se siega, para evitar solapamientos,
dobles pasadas y cambios bruscos de dirección. Es necesario asegurarse
de que el césped está seco, ya que la humedad atasca la máquina y
la caja de la hierba por lo que la segadora tardará más. Cuando soplen
vientos fríos no hay que cortarlo, ya que éstos pueden quemar los
extremos de la hierba.
Cómo preparar la tierra
El aireado favorece el crecimiento del césped
a través de la oxigenación. Se realiza con una horca de jardín introduciendo
sus dientes hasta unos 7,5 centímetros de profundidad. Hay que remover
hasta que el césped se levante un poco y repetir la operación cada
cuarto de hora. Se puede airear siempre que se crea necesario, aunque
se suele realizar en otoño. Además, se debe alimentar el césped con
un fertilizante adecuado. La cantidad exacta de la que no se debe
exceder es de 100 gramos por cada 0,8 metros cuadrados. En el otoño
se aplica un abono con bajo contenido en nitrógeno en relación con
el ácido fosfórico y el potasio.
Cómo replantar el césped
Las zonas del jardín que estén poco pobladas,
necesitan una replantación. Ésta se puede llevar a cabo de dos maneras
diferentes. Es posible sembrar a mano, para ello hay que conseguir
unas estacas y unas cuerdas. Con ellas se ha de marcar el césped,
formando franjas de un metro de ancho. La cantidad de semillas que
se han de sembrar varía de un suelo muy fértil a un suelo menos rico.
En el primer caso, a cada 0,8 metros cuadrados le corresponde 16 gramos
de semilla. En el segundo, se dobla la cantidad. También se puede
plantar tepes.
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