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Pecado
Capital
| Luego de la caída en 1999,
los constructores ven con cautela su recuperación
para los próximos meses. Se habla de impuestos, de
apoyo crediticio, de mayores facilidades. Sin embargo,
el problema de fondo aún no se ataca. ¿Sólo se puede
construir en Lima? ¿Los grandes proyectos deben seguir
siendo centralistas? Quizá la salida está más cerca
de lo que pensamos. |
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Nos detuvimos a observar un poco la
evolución del PBI del sector construcción en los últimos
15 años y nos dimos con la sorpresa que es fácilmente
detectable la existencia de ciclos, de marcadas subidas
y bajadas que revelan una tendencia a la inestabilidad
que se repite como constante. Parece que este sector,
al igual que otros como la pesca, por ejemplo, reaccionan
negativamente ante externalidades que hacen retroceder
lo avanzado. En 1994 y 1997 hubo etapas de auge, si podemos
llamarlo así, de un sector que se convirtió en el motor
de crecimiento de la economía peruana. Pero de un tiempo
a esta parte el caso es totalmente opuesto. Ahora, junto
a otros rubros importantes relacionados al consumo interno,
éste está totalmente recesado. ¿Hay algo por hacer en
el corto plazo? Por lo menos habría que limpiar un poco
el panorama. Gilberto Guija, director gerente de Constructores
y Vendedores (Covensa), destaca que uno de los grandes
males de los últimos tiempos ha sido la incursión en el
mercado inmobiliario, por ejemplo, de empresas que sin
mayor conocimiento del negocio han lanzado productos sin
acogida.
"A ello se suma el hecho de que tales
proyectos han incurrido en altos costos financieros, en
gran medida por la incapacidad del sistema bancario para
evaluar correctamente su factibilidad. El resultado, a
la larga, fue la quiebra de muchos de ellos", explica.
Es así que hoy nos encontramos con un alto "stock" de
inmuebles de difícil colocación y la consecuente creación
de una enorme cartera pesada para las instituciones financieras
que han restringido toda clase de créditos para su construcción
y adquisición. Ello se nota tanto en el monto como en
las condiciones de los préstamos. Y al parecer esto no
escapa mucho de la realidad de la gran mayoría de empresas.
según Indecopi, 12 firmas constructoras se acogieron al
mecanismo del denominado Procedimiento Transitorio del
Programa de Saneamiento Patrimonial. Un informe del Banco
Wiese Sudameris refiere que al no poder colocar los inmuebles,
la mayor parte de compañías del sector, sobre todo medianas
y pequeñas, no pudo generar el flujo de caja necesario
para atender nuevas inversiones. A esto se suma la demora
por parte del Estado del pago de las obras ejecutadas,
lo cual generó que los costos financieros de las empresas
se eleven más aún.
Autoconstrucción
Uno de los frentes que emergen dentro
de este sector y que en su momento impulsó sus indicadores,
la autoconstrucción de viviendas, podría haber sido la
salida a este estancamiento. Sin embargo, ella responde
al comportamiento de la demanda interna, ya que es la
propia capacidad adquisitiva de la población la que le
dará movimiento. Como sabemos, la demanda ha experimentado
un retroceso enorme y junto con los niveles de desempleo
que agudizan la capacidad de compra, hacen que el escenario
para una recuperación no sea viable en los meses que vienen,
a menos que la decisiones de política del actual ministro
de economía sean tales que generen una reacción inmediata.
No obstante, existe una relación muy clara entre las obras
públicas y el crecimiento del sector, toda vez que la
caída en la inversión del Estado ha mermado los resultados
del negocio. Con la perspectiva de que la demanda interna
no se recuperará hasta el cuarto trimestre, el panorama
dependerá de cuántas obras se pongan en licitación y cuántas
empresas puedan conseguir alguna de ellas. Según Capeco,
se requiere cuanto antes de un marco legal sustitorio
al existente para poder justamente equilibrar la entrega
de las obras entre las empresas constructoras y así mejorar
la situación de la mayor cantidad de ellas. Por lo menos,
y tal como dice Leopoldo Scheelje, presidente de la institución,
la eliminación de las categorías y especialidades permite
que las compañías constructoras a la hora de inscribirse
para efectuar alguna obra pública no necesiten escoger
entre especialidades sino abarcar cualquiera que esté
en licitación. "En los últimos años han sido muy pocas
las empresas que lograron acceder a la ejecución de obras
públicas. Se les hacía muy difícil, muy oneroso, porque
había que pagar una inscripción por cada especialidad
y demostrar experiencia en cada categoría para ser aceptado",
señala. Con este cambio, agrega, las empresas podrían
participar en todo.
Actitudes
Pese a los problemas, existe una actitud
positiva entre los principales actores de este sector.
según un estudio del INEI, cuando se les consultó a los
ejecutivos constructores sobre cuál sería la tendencia
de esta actividad en el país en el año 2000, el 49.7 por
ciento respondió que aumentaría, mientras que el 9.4 manifestó
que se mantendría y un 40.9 pensó que disminuiría. Los
optimistas, pues, son la mayoría. Si a esto le sumamos
la opinión de constructores acerca de la economía -57.9
por ciento creen que la actividad económica global del
país se incrementaría en el 2000 respecto de 1999- tenemos
que hay posibilidades de obtener buenos resultados en
los meses próximos. Frente a ello, hay algo que no sólo
se ve entre los constructores sino en muchas empresas
de diferentes sectores: la incursión en actividades conexas
para poder mantener los negocios es, sin duda, la gran
salida que la mayoría han buscado, más que crecer en sus
propios mercados. Por ejemplo, según nos cuenta Guija
de Covensa, su empresa tuvo que ingresar a actividades
de corretaje de bienes raíces, aprovechando su amplio
conocimiento y experiencia en el quehacer inmobiliario,
tratando de innovar en este campo y completando tal actividad
con múltiples servicios especializados. Sin embargo, aún
allí se habría tenido que enfrentar una competencia informal
y desleal.
Boomerangs
Hay algunos temas que aún no se definen
o que se han presentado como soluciones para segmentos
populares y que de alguna manera dificultarían los resultados
de las empresas constructoras. Hablamos de la no definición
del programa Mivivienda, que aún no es un producto de
acceso rápido ni competitivo y que se convirtió en la
posibilidad para muchas firmas del sector, pero que por
los costos financieros y la velocidad de reacción de la
demanda no se muestra viable. El caso del Profam también
es necesario analizarlo, porque hubo comentarios acerca
del apoyo del Ejército para la construcción de la infraestructura
básica, lo cual, si bien facilitaría la realización de
las obras para las familias con menos recursos, no permitiría
la dinamización del sector a través de esta vía. Es, en
realidad, un círculo vicioso del que será difícil salir.
Otro de los temas relacionados con los problemas sin solución
está referido a la alta tasa de interés bancario vigente
para las operaciones activas del sistema financiero, producto
de diversos factores de una economía en recesión, así
como la carga tributaria de las empresas. "A esto debe
añadirse la imposibilidad de acceso al crédito del sector
informal, que se estima en un 60 por ciento del mercado
y que teniendo la capacidad de pago suficiente, no cuenta
con los mecanismos legales y administrativos adecuados
para evitar su marginación", manifiesta el representante
de Covensa.
Conclusión
El futuro inmediato del sector constructor
se vuelve un tanto incierto en la medida que no existan
indicios claros de una reactivación por el lado de las
inversiones estatales o por la demanda en sí. Sólo consideremos
su gran capacidad generadora de empleo directo e indirecto
que, como se sabe, tiene un ciclo de desarrollo corto
y emplea gran cantidad de mano de obra no calificada.
De otro lado, coincidimos con Leopoldo Scheelje en la
necesidad de una rápida solución, pero esperamos que este
cambio en la reglamentación de obras públicas sea transitorio,
ya que de mantenerse esta medida se puede perder eficiencia.
Las especializaciones son buenas, pero sin preferencias.
Y si el cambio en la norma soluciona problemas en esto
último, de seguro habrá sido beneficioso. Caso contrario,
dificultaríamos en gran medida no el número de obras ejecutadas
por más constructores sino la calidad de las mismas. Algunos
radicales analizan la situación como permanente. Creemos
que la imaginación y determinación en la toma de decisiones
serán vitales para darle vida a este sector. Que empiece
a construir su propio futuro es la consigna a partir de
ahora, de otro modo se convertirá en una gran paradoja
Otros puntos de vista
Cuando hablamos del mercado inmobiliario, no
sólo nos referimos a todo ese conjunto de empresas, entidades o personas
naturales que están directamente involucradas en la transacción de
algún bien inmueble, como son los agentes inmobiliarios, los asesores
legales o las mismas financieras, sino también hablamos de todo un
mundo de servicios que están fuertemente relacionados con los mismos
inmuebles. Por ejemplo, tenemos a la industria de la construcción,
con ingenieros y arquitectos tras ella, o como también los servicios
de decoración y acabados, jardidnería, electricidad, gasfitería, servicios
de mudanza, etc. Es muy común que antes de vender o alquilar
un inmueble, se eche mano de estos servicios, bien para reparar su
estado funcional o estructural, como para mejorar su presentación
o estética.
Es así como Internet se ha
metido en nuestros hogares u oficinas, por no decir inmuebles
o propiedades, de una forma amigable, ágil y muy
eficiente, y con el mejor de los propósitos de
agilizar, con tecnología moderna, el mercado de
bienes raíces.
Fuente : Revista
"millonarioperu.com" por Martín Cáceres
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